Marruecos » Que hacer
No podemos decir que conocemos Marruecos sin haber visitado alguno de los siguientes sitios:
- Visitar el desierto del Sahara.
- Montar en Camello.
- Ir en julio al Festival de Marrakech
- Visitar Mazagan
- Escalar el Monte toubkal en invierno
- Ir a Esquiar.
Vida Nocturna: Marruecos ofrece una gran variedad de diversiones, restaurantes, casinos, discotecas y salas de fiestas.
Festividades (Ramadán y Fiestas): Si bien la imagen del Islam es un poco puritana y ascética, las festividades del calendario marroquí, los moussems y los amouggars, hacen cuanto pueden para contradecirla.
El país cuenta con abundantes fiestas y festividades de todo tipo, tanto nacionales como locales, y vivir una de ellas puede ser para el viajero una de las experiencias más agradables del viaje a Marruecos, con la posibilidad de presenciar actuaciones de grupos musicales y de danza, así como degustar las comidas regionales y visitar los zocos.
Quizá sorprenda a más de uno, pero coincidir con una de las principales celebraciones del mundo islámico, el ramadán, puede ser una experiencia gratificante en la que los musulmanes (la práctica mayoría de los marroquíes) observan un ayuno completo desde el amanecer hasta el ocaso durante un mes entero. Este hecho, que puede tener sus dificultades para el viajero, da paso a unas veladas nocturnas que se cuentan entre los mejores momentos par escuchar música y compartir la hospitalidad de la gente del país.
Deportes y actividades: Marruecos está realizando un notable esfuerzo para mantenerse a la altura del creciente interés que la población tiene por la actividad y las fiestas deportivas.
Además de sus magníficas oportunidad para la práctica del senderismo, el país ofrece magníficos campos de golf y canchas de tenis, un par de estaciones de esquí, así como buenos lugares para la práctica de la pesca, la natación y el buceo (dada la variada oferta de buenas playas). También la caza, tanto mayor como menor.
La obsesión deportiva nacional es, de todas formas, el fútbol.
Mezquitas y monumentos: Sin lugar a dudas, una de las principales decepciones que se lleva el viajero en Marruecos sino es musulmán es que no le permiten visitar las mezquitas, a diferencia de lo que sucede en muchos otros países. En Marruecos, todos los que no son musulmanes tienen impedido el acceso y la regla se cumple a rajatabla.
De todas formas, hay mucha arquitectura que admirar en edificios como las madrazas, las universidades medievales vinculadas como centros de enseñanza a las mezquitas de las ciudades. También hay numerosas puertas (babs) que visitar en las murallas bien conservadas de las ciudades.
Las capitales también cuentan con algunos hermosos caravasares o fonduks y algún que otro palacio. Además, están las ruinas diseminadas por el país de las antiguas civilizaciones que florecieron en Marruecos bajo el gobierno romano o incluso fenicio.
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